INTRODUCCIÓN

La actividad turística es una de las más dependientes de un entorno saludable y adecuado a cada particular tipo de turismo. Desde el turismo más estrictamente de ciudad, que requiere de cuidadas zonas históricas, parques y jardines, hasta el turismo de aventuras y activo en espacios naturales.

El caso castellano-manchego en general y el del Campo de Calatrava en particular, se basa en una oferta de temperaturas variables (invierno-verano), entornos urbanos agradables y añadido a esto el aliciente de algunos interesantes espacios naturales.

En el Campo de Calatrava, el paisaje tan peculiar por sus características volcánicas y las formas de cultivos tradicionales, que también configuran el paisaje, son de una gran fragilidad, pues estos paisajes geológicos no se pueden regenerar con la facilidad de un bosque, y las zonas de cultivo tradicional también están desapareciendo, por el abandono de las labores agrícolas en beneficio del sector terciario y por cambios en las prácticas y tipos de cultivo.

La percepción del entorno para nuestros visitantes es de gran importancia para nuestra oferta turística y su "naturalidad" uno de los pilares de nuestra diferenciación respecto a otros destinos.